La Saya y el Manto de Manuel Ascencio Segura

Biografía.

(1805 -1871)

“Manuel Ascencio Segura representa el lado po­pular y criollo del costumbrismo peruano del si­glo XIX escribió Augusto Tamayo Vargas. Es la suya una buena exhibición de nuestra clase me­dia, sin trascendencia, con el mero motivo de re­presentar el ambiente social, tal como él lo veía”.

Segura es el representante de una clase media emergente, o que buscaba emerger, en medio de un verdadero centro de clases encontradas o desencontradas, prejuicios, nostálgicos del “or­den” que según algunos significó la Colonia, y el “caos” que reflejaba el caudillismo reinante pos Independencia.

 En tales circunstancias apareció Se­gura, un hombre dotado de un corrosivo sentido del humor criollo que usó siempre contra los que, a su juicio, atentaban contra los intereses de su pre­caria “clase media”, contra los militares, y, en general, contra todos aquellos que se oponían al pro­yecto político que él defendía como era el republicanismo.

Nació en Lima el año de 1805. Hijo de un militar español. Gracias a su influencia, ingresa al ejército realista como cadete, sirviendo en sus filas hasta la batalla de Ayacucho.

Esta experiencia lo converti­ría, más tarde, en uno de los críticos más feroces del militarismo y el caudillismo de los primeros años de la república peruana.

Después sirvió en el ejército de la República y en 1841 dejó los cuarteles para servir en el Ministerio de Hacienda. Ese mismo año funda el diario “La Bolsa”, donde se dedicó a publicar artículos políticos y costumbristas.

Posteriormente, en Piura, fun­dó “El Moscón”, un semanario que alcanzó tres años de vida, y donde predominaba la sátira y la burla.

Posteriormente, hallándose enfermo y habiendo asegurado una posición económica, cesó en su empleo (1858) y se dedicó a sus labores literarias.

En su obra hay gracia y espontaneidad personales. Se le encuentra, a veces, desaliñada e irregular, porque es fruto de un ingenio intuitivo, cuyo desen­volvimiento no fue regido por los moldes que ofrece la educación, sino por las observaciones hechas en los sucesos cotidianos; y, sobre todo, porque es leal a costumbres, hechos y tipos de la sociedad y la época en que vivía.

Manuel Ascensio Segura, con un lenguaje llano y salpicado de peruanismos, fue el defensor de lo popular, de lo campechano, del criollismo que aboga­ba por divertir con un tema y una expresión local.

Sus obras más importantes son: Ña Catita, El sargento Canuto, Las tres viudas, y La saya y el manto.

Su vida transcurre entre la actividad periodísti­ca y las tertulias literarias. Murió en 1871.

Resumen La Saya y el Manto

Segura estaba en su mejor época cuando escribió la comedia “La Saya y el manto” y la estrenó en el Co­liseo de Comedias.

 Diariamente escribía para el periódico “El Comercio” que había ayudado a fundar. Era el autor de moda, el más comentado y aplaudi­do y hasta el que más enemigos se gastaba.

En La saya y el manto aparecía el tema de las prácticas políticas de la época, particularmente de los recursos femeninos para alcanzar puestos públicos para sus familiares.

En esta obra se ocupa de un solicitante de empleo público que, para lograrlo, enamora a una joven para que ella interceda por él, Mariano, se vale de Rosa (a quien finge amar) para hacer llegar su empeño hasta un despacho ministerial ya que «mucho valen unas faldas para hacer un pedimento»… y «un dengue a tiempo, una chanza, un puchero, una risita de muchacha boni­ta, ¿qué cosa es la que no alcanza?».

Pero no es sólo Mariano quien ansia con vehemencia el ingreso al servicio público. También Bonifacio simplista del mundo moral de Segura, el lado bueno, se halla, en Lima diez meses buscando simi­lar colocación aunque en su caso la gestión ha parti­do de un ofrecimiento del gobierno.

Todos pues con­sideran casi como el único camino apetecible la ca­rrera administrativa. La utilización de damas como instrumentos para comprometer la voluntad de los gobernantes se ve facilitada a la par que encubierta por la utilización del limeño atuendo de la saya y el manto que prestándose como pocos para velar el rostro e igualar la apariencia de quienes la usan, sirve para innumerables juegos y disimulos.

Así es como Rosa y María vistiendo prendas idén­ticas confunden a las gentes y engañan al austero cuñado de aquella, don Juan, quien ciertamente no hubiera permitido que su pariente entrara en se­mejantes maniobras. La «tapada» encuentra de este modo una nueva consagración literaria y la preocupación por los usos del vestir resulta expuesta de manifiesto hasta en el título mismo de la obra.

En esta obra se explican, por única vez con cierta amplitud, las intenciones y principios que han orientado la tarea creadora del comediógrafo. La carga costumbrista y la animación de la trama, el despliegue del lenguaje popular y la gracia y flui­dez del diálogo, se integran para configurar, junto con Ña Catita, dos de las más típicas y valiosas expresiones del genio de Segura.

En esta comedia precisa ideas, y defiende en sus parlamentos la manera de entender el costumbrismo y postulación de los derechos de los escritores nacionales. La saya y el manto es una cabal muestra del teatro de Segura, de sus constantes, sus aciertos, sus limitaciones.

Para el estudioso de la literatura esta comedia ofrece según lo advertíamos un interés adicional desde que en su texto se encuentra una suerte de declaración de principios dramáticos que es a la vez singular autodefensa. Segura pone en boca de Mariano una serie de ataques a un no mencionado autor teatral peruano que es el propio Manuel y hace que Juan le responda con energía y amplitud y en un tono tan vibrante que es la mejor prueba del carácter autobiográfico del texto.

Es pertinente anotar cómo la intención de corrección social absorbe la atención toda del literato mientras que los valores propiamente estéticos o teatrales parecen quedar fuera del radio de sus pro­pósitos.

DATOS DE LA OBRA LA SAYA Y EL MANTO

GENERO: Dramático

ESPECIE LITERARIA: Comedia

PERSONAJES DE LA OBRA LA SAYA Y EL MANTO

  • Don Juan.
  • Mariano.
  • Bonifacio.
  • Criado.
  • Juliana.
  • María.
  • Doña Rosa

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