cuento la soberbia del piojo de Enrique López Albújar

LA SOBERBIA DEL PIOJO

ENRIQUE LOPEZ ALBUJAR
Resumen del cuento la soberbia del piojo es el siguiente:
Un  momento, señora…..
Y la señora linares, llena de inquietud y curiosidad, se quedó inmóvil. De tal manera que yo estiré resueltamente la mano y cocí la tela que cubría la casta morbidez de una espalda marmórea, un insecto rubio de tamaño muy diminuto, lo arrojé al suelo, le pasé varias veces el pie por encima y me sacudí las manos con repugnancia.

¿Qué es? ¿Qué ha sido? – preguntó la señora linares. – nada, señora. Un pequeño insecto que de seguro admiraba su belleza

– ¡cómo nada! un piojo – dijo interviniendo un viejo, un anciano de barbas revueltas y ampulosas como nido de oropéndola, que, con su cara de perro parecía ladrarle a las personas cuando hablaba con sus ojos cubiertos de arrugas.

– ¡Jesús! exclamó la señora linares quién estaba avergonzada, así mismo la señora linares optó por retirarse, de manera que las demás mujeres también le siguieron el camino, dejándonos completamente solos. Yo dirigiéndome al viejo no pude menos que decirle:

– Usted es un indiscreto, señor Melchor. Eso no se le delata a una señora. Ha podido usted ocasionarle un susto muy severo pudiendo provocarle un desmayo, el viejo me dijo, yo prefiero un piojo a un perro, no sólo porque tiene dos patas más, sino porque no tiene las bajezas de éste. El perro se agacha, se humilla, implora cuando recibe un  puntapié del amo. El piojo es el más soberbio de los seres creados.

Bueno, bueno. Conversemos de los animales. Ha dicho usted que el piojo es el mejor amigo del hombre. ¿Desde cuándo nació esta amistad? ¿Por qué?

Don Melchor se acarició la barba y después de un largo silencio comenzó: Tengo sesenta años largos, que valen por seiscientos. Mis ojos han visto muchas cosas. Pues bien, es con los ojos con lo que vi lo que voy a contarle.

Una tarde… No, fue una noche como un día cualquiera. Soñaba que un insecto de proporciones elefantinas, me hurgaba el oído con una de sus garras, me decía lentamente: ¡Melchor, despierta! ¡Te amenaza un peligro!.. Y yo, le contesté “Váyase usted al demonio ¡¡ Déjeme dormir!” Y el insecto impertérrito: “¡Melchor despierta! Te empujan la puerta del cuarto”. Y yo ya no era un hombre que dormía, sino un viejo que atormentaba con sus ronquidos. Y vuelta el insecto: “¡Melchor!, si no despiertas te matarán primero y te robarán después”. ¿Robarme?  A mí me habría importado poco lo de la muerte. Pero robarme el baúl y lo que tenía en él, unas ligas y un paquete de cartas, que yo adoraba desde los veinte años… ¡ Jamás!. Me levanté salté del lecho, encendí la vela y comencé rabiosamente con una ceguedad de ciervo irritado, a repartir a diestra y siniestra. Y mientras yo gritaba con toda la heroicidad de un avaro ¿Dónde están mis ligas?, de un rincón del dormitorio una voz que parecía un hipo me respondió:

“¡Perdón, taita! ¡Nada tocado, taita! ¡No me mates, taita!”, miré al rincón y pude ver a mi criado, a mi mozo de confianza, con un puñal enorme en las manos arrodillado humildemente, con una humildad de perro ingrato, el mismo momento le dije, lárgate perro ingrato, la ingratitud, según los moralistas, parece que la inventó el hombre. Luego cerré la puerta y me senté a meditar y ponerme pensar de lo que me había salvado, volví a soñar, mejor dicho reanudé mi sueño. Es en esta segunda mitad en la que dejaré clara mi tesis, que podría titular “De la bondad indiferente y de la soberbia inconmensurable de un piojo”. En ese momento le dije, un piojo como el que acaba de quitar usted de la espalda de la señora linares ¡Cuánto usted no habría dado por ser en ese momento el piojo de la señora linares!

Por qué no hacer que se parezca más al hombre que el piojo. Normalmente se entiende. Tiene toda la bellaquería, toda la astucia, todo el egoísmo y toda soberbia del hombre. En lo único que se diferencia es en que el piojo no tiene nervios ni vicios. Un piojo es impasible. Y es una virtud en seis patas. Frente al peligro ni se conmueve ni huye, se deja matar tranquilamente. Me hubiera gustado responderle a tan soberbio animalillo que con su valentía pudo evitar que yo pierda la vida. Si los piojos se hicieran la guerra y tuvieran historiadores las fuentes de la heroicidad quedarían agotadas. Esto ha sido el resumen de la soberbia del piojo

DATOS DEL CUENTO LA SOBERBIA DEL PIOJO

AUTOR: Enrique López Albújar

GÉNERO LITERARIO: Narrativo

ESPECIE LITERARIA: Cuento

NACIONALIDAD: Peruano

ESCUELA O MOVIMIENTO LITERARIO A LA QUE PERTENECE EL AUTOR ES: el indigenismo

LOCALIZACION DEL TEXTO: el cuento la soberbia del piojo, está incluido en el libro “cuentos andinos”

PERSONAJES DEL CUENTO LA SOBERBIA DEL PIOJO

  • El narrador personaje— no se dice su nombre pero interactúa en la historia.
  • La señora Linares
  • Melchor:un viejo.
  • El Criado de Melchor que intentó asesinarle.
si te gusta comparteloTweet about this on TwitterShare on Facebook7Share on Google+0Share on LinkedIn0Pin on Pinterest0Email this to someone

Un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *